
Los cambios permanecen como lo único estable en mi vida. Me da miedo moverme, cada vez que tengo el impulso, todo sale mal, la gente llora y grita a mi alrededor, mi vida se complica y yo me veo impelido a intentar justificar los errores de otros. No es que yo no cometa errores, es que estoy dispuesto a asumir las consecuencias, así que no le voy llorando a otros. Culpar a cualquiera de nuestra propia cobardía parece tremendamente terapéutico.
Echaba de menos las olas, el olor, el rugido, echaba de menos demasiadas cosas. Como un hombre de arena me planté en la orilla, frente a mi el mar rompía y lamía mis pies que poco a poco se fueron erosionando. Cuando ya no quedó nada del hombre de arena, cuando no fuí mas que un montículo de arena lleno de testosterona me dejé llevar, y resulta que llegué a un sitio que no me esperaba. Casi no recuerdo la última vez que llegué a casa de mi abuela, borracho, sin ropa interior, un tanga enrollado al cuello, una botella de ron casi vacía en una mano y una cámara de video llena de deshinibición sexual en la otra. Es mentira, lo recuerdo perfectamente, pero sería menos retórico admitirlo en la primera frase. Mi vida es más desordenada si cabe, me relaciono menos con todo el mundo, casi no tengo contacto con mi familia, y en realidad no hago nada, ni me muevo de mi principado para evitar cagarla más. Es lo normal... La vida me persigue, no puedes vivir como yo lo he hecho todo este tiempo y después retirarte sin más, es lo que tiene, nadie te cree. Yo casi me lo creí esta vez, lástima, será cuestión de volver a la buena música, el alcohol y las no relaciones esporádicas. Me encantaría ver las cosas de otro color ahora mismo, pero la verdad es que este puto dolor de cabeza, y el enfado que no se me pasa nunca no me dejan pensar con claridad, ahora mismo me debato entre acostarme y esperar que pasen las horas sin mas, o coger el coche y tirarme a la calle a dar vueltas a lo tonto. Por lo menos podría sentirme culpable por todo lo que ha pasado no? Una persona no hace mucho me dijo con lágrimas en los ojos: "Yo te quiero a ti, pero es que tú a mí..." dejó la frase así, sin acabar, porque o bien vió en mi cara que no me sentía culpable en absoluto o porque quería darme tiempo a admitir algo que no es cierto ni sentía. Se quedó esperando. Antes, estas cosas me afectaban más, ahora ya se han convertido en una parte de mi vida que he de aceptar, es como haber nacido con algún tipo de malformación, todo el mundo sabe lo que tengo, yo no lo oculto, pero no por ello dejan de quererme, cuando lo sensato es dejarme sólo...
Manteniendo las distancias
Liberado por: Israel Mann en 23:51 4 comentarios
Etiquetas: desaparecer, hombre de arena, lo normal
Volver a la calle

Hace dos días dormí en la parte de atrás de una camioneta, como en los viejos tiempos, como en los tiempos en que todo valía, los tiempos del todo a una carta. Es un lujo relativo el poder dormir bajo el techo que sea cuando tantas veces he dormido a la intemperie en mi vida reciente. Un náufrago no puede elegir el puerto al que llega, y un vagabundo (mi caso) rara vez puede elegir debajo de que puente duerme. Metido en mi viejo saco que huele a tiempos mejores, acurrucado a solas con mi cabeza y aferrado a una mochila en la que llevo todas mis pertenencias otra vez. Echaba de menos esta sensación. Como siempre en estas circunstancias, tuve un sueño inquieto, desperté muchas veces, comprobé que no me habían robado nada y que nadie más grande y peludo que yo me abrazaba por detrás. Cada vez que despertaba comprobaba donde se encontraba la luna, que era grande e iluminaba mucho, el reloj mas grande y exclusivo que podré tener jamás. Antes era feliz simplemente sabiendo que iba a dormir por ahí, que tenía un buen saco para pasar la noche, que posiblemente no iba a llover y que quizá podría comer algo caliente a la mañana siguiente. Hoy me doy cuenta que esos eran los buenos tiempos, que hoy, he perdido muchas cosas que ya jamás recuperaré y que va a ser difícil superar el listón que mi memoria ha puesto tan alto. Ojalá hubiera estado más atento a los buenos tiempos para no perdérmelos, para estar menos borracho, para no meterme en tantas peleas y querer más a los que me querían. Preguntadme si cambiaría algo de todo lo que ha cambiado, si daría marcha atrás en todas esas elecciones equivocadas, si he perdido más de lo que he ganado. Es difícil pensar en esos terminos, sobre todo porque me encanta como estoy ahora y en lo que estos años me han convertido. La separación de la que fué mi vida, me ha servido para diferenciarme, para tomar unos metros de ventaja respecto a esta vida que corría más rápido que yo, para recordar quién soy y donde quiero estar. Lo jodido es que lo estoy consiguiendo y ahora siento algo de vertigo.
Tuve un sueño inquieto, amargo, plagado de desasosiego y triste, infinitamente triste. Conducía mi coche por una carretera llena de curvas, bajo la lluvia. Dentro, toda mi familia. Mi Madre, mi Hermana y mi Padre. Ellas gritaban por la manera en que cogía las curvas, preocupadas por que me hiciera daño, asustadas. Yo por mi parte, conducía como un loco para lograr que mi padre me dijera algo, pero el permanecía impasible y ajeno a todo. No hay que ser un genio para saber que es lo que esto quiere decir de mi mismo y de mi momento actual. Mi Madre y mi Hermana siguen gritándome todo el rato, son las únicas a las que se lo permito, las únicas que se preocupan por el pirado, y sabe Dios que les doy motivos de sobra. Cada vez que hablo con mi madre me veo impelido a pedirle perdón por la infancia y adolescencia tan jodida que tuve, por ser como siempre he sido, demasiado difícil. Lo que me perturba es que ella no le da importancia, y hasta me da la sensación de que se lo pasó bien, de que esta satisfecha con el resultado y que le ha valido la pena. Es cierto, si yo soy un pirado, un cabrón y un maldito disfuncional, teníais que haberla conocido a ella, ella me enseñó lo que realmente importa, y sobre todo qué cosas son correctas. Claro, ella me lo enseñó, es asunto mío el que siempre haga lo contrario no?
Liberado por: Israel Mann en 21:06 4 comentarios
Etiquetas: Vagabundo
La reina de la Hadas tiene las tetas pequeñas

Soñé que podía dejar de soñar, que por un momento perfecto, todo encajaba, que todo estaba en su lugar y momento ideal. Soñé que en ese precioso instante perfecto, yo podía detenerlo todo por siempre, escapando al yugo inexorable que me ciñe con cadenas de aire y tiempo, al cambio, a la transitoriedad, al olvido... Aún retengo en parte ese momento en mi interior, lo atesoro y vivo en él todo lo que puedo, saliendo sólo para hacer mis necesidades más mundanas, en la moqueta de vuestras grises vidas.
Hoy he conocido a la reina Mab, diminuta como el suspiro por una traición merecida, dulce como un beso de buenas noches después de una infidelidad, hermosa como la mujer del prójimo y triste como una carta de amor nunca enviada olvidada en un cajón, junto a botones sin pantalón y condones caducados. Me besa en la boca, y se retira al interior de mi oído. Susurra inquietantes palabras y ríe con voz cantarina con la única intención de perturbarme en los momentos menos adecuados. La oigo reirse dentro de mi cabeza, me dice que me quiere ver encerrado en una habitación de paredes acolchadas y yo sé que lo dice en serio pero solo a medias, porque lo que quiere en realidad es estar encerrada conmigo para siempre. Ya no la quiero y sin embargo a veces me equivoco y la llamo a gritos en la noche. No es nada que me preocupe a estas alturas, estoy dispuesto a vivir con ello. Sólo quiero ser un poco cabrón, porque se me da bien, seguir vivo y hacer lo que me gusta para siempre. Es mucho pedir? Hoy estoy un poco borracho, como hace tiempo que no lo estaba, con pocas o ningunas ganas de andarme con hostias y para variar desbordando ese tipo de creatividad malsana que sólo en estos momentos me asalta. Mi momento perfecto se estira hasta el infinito, me llama para que me pierda en el una vez más, intento sujetarlo por sus extremos para que no se me escape otra vez. Cachondo, borracho y sólo como siempre, me extingo, me dejo ir, hoy me dejo llevar por el silencio de la noche sin sueños, porque ya estoy cansado de despertar al frío de la mañana más cachondo aún, con resaca y en una cama pequeña que es demasiado grande...
Liberado por: Israel Mann en 23:50 0 comentarios
7º de deriva, mundos paralelos y distancia infinita

Algo casi imperceptible, si no lo piensas con detenimiento, si no usas una medida muy precisa para apreciarlo, tan sólo siete grados. Suficiente sin embargo para marcar toda una vida, para alejarte de todo lo que conoces y crees amar, para que tu destino adquiera otro rumbo, una velocidad que nunca imaginaste y un fin que en nada tiene que ver con lo que en un principio te habías marcado.
Viajo en un avión en el que todas las azafatas están entradas en años, supongo que es lo que acaba pasando siempre, solo que no lo había pensado jamás, las azafatas también envejecen, y cuando lo hacen donde van a parar? Correcto, a este avión en el que me encuentro. Me resulta muy extraño ver esas caras artificialmente aniñadas a base de sutil maquillaje y coletas altas, esos modales de adolescente concentradas en una tarea perfectamente prescindible y ese mohín de hastío mal disimulado tras una sonrisa más falsa que una moneda con la cara de Mickey Mouse que rece "recuerdo de Disneyworld". Me fijo en sus arrugas, me obsesiono con ellas, pienso en los miles de kilómetros que han visto pasar y el poco mundo que han visto realmente. Lo mucho que han volado, lo que se han arrastrado por sábanas de hotel, lo que han sido tocadas por cientos de manos de decenas de países diferentes, las rodillas enrojecidas y eterno sabor a sexo sucio, rápido y desechable en la boca. Las adoro. Y por que no? Es una manera tan buena como otra cualquiera de pasar la vida, de soportar el discurrir del tiempo y no pensar demasiado en si marcarás o no una diferencia a tu paso por el mundo. Me entran ganas de mear y me voy al servicio, como es habitual, justo cuando estoy de pie, los pantalones a medio muslo y a punto de empezar, un vuelo perfectamente tranquilo se convierte en una absurda sucesión de turbulencias. "Sres. pasajeros, estamos pasando una zona de turbulencias, les rogamos vuelvan a sus asientos y abrochense los cinturones de seguridad" tarde, ya he empezado, podían haber pedido que volviera atrás en el tiempo y que me casara con María Magdalena y sería tan incapaz como soy ahora de "regresar a mi asiento". Una turbulencia particularmente divertida me hace perder el equilibrio, me doy un fuerte golpe en la cara, noto el sabor a sangre en la boca. Me sujeto como puedo y pasados unos segundos una azafata pregunta si me encuentro bien. No espera respuesta y abre desde fuera, a pesar del pestillo echado. me giro con sangre en el labio, el rabo aún afuera. Hace pocas horas estaba follando como un maníaco, así que la tengo gorda y grande, colgando amenazadora como siempre que acabo de follar. Ella me mira la boca y la gota de sangre que se escurre entre mis labios, lentamente, su mirada cae bajo el efecto de la gravedad, sus ojos descienden hasta mi verga y la mira de hito en hito. Carraspeo y cuando su atención vuelve a mi cara, sonrío con la que pretendo sea una sonrisa conciliadora y tranquilizante, se queda a la mitad y mi media sonrisa inevitable aflora, mostrando mis afilados colmillos y mis pocas ganas de parecer inofensivo. Todos somos lo mismo, no importa en que postura orines, ni la materia moral que crees conforma tu carácter y principios, todo se reduce a sexo. El sexo es el cero y el infinito al que todos tendemos de un modo u otro. Sexo en exceso, carencia de sexo, abstinencia en todas sus variantes posibles, sexo circunstancial, o sexo a regañadientes. Sexo condicionado por el entorno, tu propia capacidad de mostrarte atractivo, tu carisma o ya llegados al extremo, por el peso de tu cartera, que de todo ha de haber. No puedo evitar jugar el resto del vuelo con mi voyeur accidental. La busco con la mirada continuamente y la verdad presiento que es lo que ha pasado. Al sonreirle del modo que lo hice con el rabo en la mano, los pantalones bajados y mi cara de idiota/cabrón con sobredosis de pelis de serie B, he dejado una impronta en su memoria. Cuento con ello y viendo sus reacciones parece que no me equivoco. Cada vez que nuestras miradas se cruzan, reproduzco la misma sonrisa, cada vez que sonrío de ese modo, ella se sonroja como una colegiala. Para ella esa sonrisa quiere decir "tengo una polla enorme y te follaría sin pensármelo dos veces". Disfruto del viaje como nunca, me encanta esta sensación. Aúna mi necesidad de control sexual sobre mi pareja, con mi adicción por el sexo en lugares públicos. Al llegar a Barcelona, he de quedarme a dormir en casa de la China, mi China que se alegra muchísimo de verme de nuevo y que me hace más llevadero mi regreso a la ciudad. Me duermo dentro de su boca mientras pienso en mi azafata entrada en años. Sé que a la China no le importa, ella me comprende, y tiene un novio para cubrir sus necesidades emocionales, yo sólo cubro las físicas, yo no soy importante...
Liberado por: Israel Mann en 22:58 0 comentarios
Réquiem

Como quisiera volver a soñar, aunque sólo fuera por una vez más. Cuando fué la última vez que viste llover de verdad? Sentado a solas en mi cuarto, miro a través de las ventanas y veo el agua que resbala por los cristales y más allá, sólo oscuridad y frío que hiela el alma. Recuerdo las mujeres que han pasado últimamente por mi vida, especialmente a una. Hoy varias personas me conocen por el mote que ella me puso, pero no saben realmente por qué lo llevo. El oso. No soy particularmente grande ni peludo, es algo que tiene que ver con mi actitud vital, algo que tiene que ver con ser omnívoro, copular hembras y ser violentamente territorial. Estuvo bastante acertada, por lo menos en eso. Por algún motivo que en este momento paso de analizar, sonrío al pensar en ello.
Como un gigantesco Buda pagado de sí mismo, me siento en mi montaña satisfecho a esperar acontecimientos, observando tras un gesto imperturbable el ir y venir de las personas que pasan ante mis ojos como fuegos artificiales fantásticos que brillan por segundos antes de apagarse para siempre. Hoy recibí un mensaje donde unos conocidos me contaban que su hijo, un recién nacido, había muerto. Dolor, impotencia, sensación de fútil esfuerzo y de taimada victoria de la muerte sobre la vida en su forma más inocente. Sigo siendo el perro vagabundo que necesita caricias y palos en el lomo a partes iguales, sigo necesitando unas respuestas que sé que jamás voy a encontrar, sigo buscando, aunque ya no sé ni lo que he perdido. Hoy el día es una mierda, hoy la noche es más oscura, hoy queda menos esperanza en el mundo...
Liberado por: Israel Mann en 0:33 1 comentarios
Ravel y las manos ociosas

Dicen que Ravel escribió su bolero siguiendo el ritmo con el que se masturbaba, lo comprendo perfectamente, yo hubiera hecho lo mismo joder. Aún así se me plantean dos preguntas:
La primera, cómo llegó alguien a enterarse de eso suponiendo que sea cierto? Acaso tenía un biógrafo al lado suyo todo el día con el consiguiente riesgo a salir salpicado?
La segunda pregunta que me hago es, escucho la suficiente música clásica?
Las manos ociosas son el juguete del diablo... El diablo se sienta de copiloto a mi lado en el coche, trastea con mis cd's un rato y pone uno a todo volumen, empezamos mal, suena Airbourne. Es en estas ocasiones que siempre echo de menos no ser uno de esos gilipollas new age que escuchan el canto de la ballenas, el apareamiento de los monos subnormales de borneo y los putos árboles mientras llueve en la selva amazónica. Antes de empezar a entrar en razón, ya voy a 160 por curvas de montaña traicioneras y heladas, el símil con mi propia vida es demasiado evidente, y sonrío. No es una sonrisa agradable, es mi rictus de loco para supervivencia en situaciones incómodas. Lo tengo muy bien ensayado, he tenido ocasiones de sobra para practicar. Como se llama a esa sensación que te asalta cuando entras en una curva demasiado rápido, sientes que el coche se desliza a duras penas sujeto por el vestigio del asfalto que aún toca tus neumáticos, y sabes que eres demasiado idiota para levantar el pie del acelerador, mientras notas una incipiente erección y no te puedes quitar de la cabeza la última mamada que te hicieron? Tiene nombre esa sensación? Debería tenerlo.
Dios ama a los imbéciles, de eso estoy seguro, nos ama. Cuando todo parece perdido irremisiblemente, pone en mi camino un todo terreno negro que va a paso de desfile del día del orgullo gay resbalando en la vaselina y cambia la música que suena por algo de Stevie Wonder, si no me equivoco Higher Ground, la música que puso Dios el séptimo día. Tengo que frenar. Podría adelantar en cualquier momento pero no lo hago, esta es la señal que buscaba hoy, es la manera que tiene el Señor de decirme: "Isra, gilipollas, afloja un poco o te voy a mandar a tomar por culo de una manera tan jodida que van a tener que reconocer tu cadáver por los pelos de los cojones que te saquen del culo..." Soy de naturaleza obediente y temeroso con las señales y revelaciones del mas allá, así que me dejo ir y disfruto del lento paseo de regreso a mi principado.
Acabo de llegar y he buscado en la wikipedia la biografía de Ravel, de donde saco esto:
"Reconocido como maestro de la orquestación y por ser un meticuloso artesano, cultivando la perfección formal sin dejar de ser al mismo tiempo profundamente humano y expresivo, Ravel sobresalió por revelar «los juegos más sutiles de la inteligencia y las efusiones más ocultas del corazón» (Le Robert)." Es cierto, se pajeaba mientras componía, por algún motivo no dejo de reir...
Liberado por: Israel Mann en 21:05 4 comentarios
La fiesta de los pomelos
Feroces rayos de sol me despiertan sin piedad, no se que hice ayer, llevo dias perdido. Asaltan mi memoria imágenes salvajes de una navidad repleta de mujeres desnudas, lágrimas ajenas, fotografías a escondidas, alcohol y comida basura. Hoy debería estar nevando. Me pongo en marcha, en el río me lavo la cara, el agua helada me devuelve a la vida, respiro fuerte y escucho. Viento frío entre los árboles, algún pájaro despistado y ocasionalmente algún coche que pasa a lo lejos. Silencio dentro de mi cabeza por primera vez en mucho tiempo. Las imágenes se esfuman, las voces cesan. Sé que mi coche ha de andar cerca de aquí, en algún lugar. Siempre quise tener mi propio coche para poner sólo la música que a mi me gusta. La navidad termina, en mi religión, hoy se celebra el milagro de las cervezas, la vaselina y los pomelos. Con esta idea en mente voy una tiendita del pueblo y compro muchísimos pomelos, un cuchillo pequeño, vasos plásticos, hielo y ron. Quería comprar una de esas cosas que sirven para exprimir, pero la resaca y mi estupidez habitual confabulan en mi contra y ganan, no soy capaz de recordar como se llaman esos chismes. La señora que atiende me mira ligeramente inquieta cuando le pido un... y me quedo con expresión vacía mirando la nada durante un rato sin decir nada. Desiste del puto exprimidor, se van a dar cuenta, huelen el miedo, dice una voz dentro de mi cabeza, benditas voces. Entro al coche, está cubierto de una capa de hielo y es imposible conducir así. Hay una chica medio desnuda dentro, no recuerdo para nada su nombre. La despierto con el desayuno preparado, pone una cara muy rara al ver la mezcla y sale fuera a vomitar desnuda. Disfruto del espectáculo, se que es enfermizo, pero me pone ver a la chica al frío de la mañana desnuda. Cuando termina, lo hacemos una vez mas (sin besos por favor, no estropees la magia cariño) y la llevo a su casa donde le espera una preocupada familia que preferirán no hacer preguntas. Conduzco sin rumbo fijo, sin nada que atropellar, sin pensamientos inquietantes, sin conejos blancos ni chicas caimán por ningún lado. Por los altavoces suena "Wish You Were Here", canto en voz alta, pero no pienso en nadie en concreto así que todo está bien por ahora...
Liberado por: Israel Mann en 10:05 2 comentarios
La chica caimán, sueños del pirado y mi jodido árbol de navidad

Llevo varios días congelado. Demasiados acontecimientos que se solapaban, saturándome de imágenes confusas y terroríficas. He roto muchas cosas que estaban a medio romper, porque siempre me gusta el sonido del cristal al romperse, aunque luego me corte los pies descalzos. Porque, para mi, es importante ser yo el que pierde, y no que me gane nadie, una diferencia de importancia capital si vives el tipo de vida que yo. Demasiado tiempo también sin escribir, dejándolo todo en la bandeja de entrada de mi cabeza, ahora la montaña de papeleo cerebral atrasado amenaza con engullirme. Tenía un montón de notas inconexas y bocetos desperdigados por todo mi principado, entre ropa sucia y botellas vacías, prueba irrefutable del momento de caos en que he vivido estos días. Pero ahora todo ha cambiado, sé lo que quiero, sé cómo conseguirlo, tengo determinación de sobra y nada en absoluto que perder. En mi letargo helado, soñé varias veces. Una de ellas con una chica caimán que quería devorarme debajo del agua, recuerdo que la abracé y la atraje hacia mí, si tardo un minuto más, me la follo. Se asustó muchísimo y me echó del sueño antes de que esto sucediera, tiene que ser jodido ser una pesadilla que despierta la lascivia de un pirado en vez del terror. En sueños las cosas siempre parecen menos horribles, puedes enfrentarte a situaciones terribles tal y como siempre quisiste hacer, puedes decirle las cosas que nunca pudiste a las personas que ya no estan con nosotros... La realidad siempre es una puta, una de las peores, de esas putas aficionadas que no comercian con su cuerpo, sino que se regalan al que menos se lo merece sólo por joderte. Como digo, la realidad es mucho peor siempre. Ella estaba en la cama, dormida, su cara justo enfrente de la mia a escasos centímetros. Quedé paralizado observándola, ella se limitó a sonreir en su sueño satisfecho. Me mostró una larga hilera de dientes amarillentos, afilados y prestos a cortar y masticar mi carne cruzada de cicatrices y caricias mentirosas. Hasta mi llegó su aliento a cariño cadáver a medio devorar, a burdos intentos de manipular y embustes poco piadosos. Lentamente me levanté de la cama escurriéndome de su abrazo fatal, si tan sólo pudiera llegar hasta el armario donde guardo las armas... Piso algo. Supongo que es mi conciencia que dormita golpeada y violada en el suelo de mi habitación, que de repente se despierta aullando. Todo es muy confuso a partir de aqui, sólo se que jamás logré despertar del todo, hay un guiño en mi mirada de loco triste que reservo siempre, incluso durante la vigilia, para mantenerme a distancia suficiente de la realidad. Una gota de cordura en un océano de desvaríos en la mente de un enfermo enamorado de su enfermedad. Estoy atado a una cama que no es la mía, no tengo nada de piel, y mis músculos expuestos me recuerdan a esas láminas tan pulcras que nos mostraban en los colegios y que a mi me horrorizaban. Siempre supe que las personas, a grandes rasgos, eran así por dentro, que yo mismo portaba una calavera en mi interior que me aterraba y de la que no me podia alejar nunca. Con el tiempo, he visto demasiados cuerpos troceados de las mas diversas maneras y ya no me impresiona tanto, pero me sigue inquietando, y siempre me reconozco en cada calavera que veo. Decenas de chicas desnudas lamen mi sangre salada deleitándose con el sabor a mar y a vida que derramo sobre las sábanas teñidas de escarlata. Reconozco todas sus caras, pero he olvidado sus nombres. Dejo que lo hagan sin chistar, yo disfruto con esto y ellas van a reventar mucho antes que yo. Mi sangre no la soporta cualquiera y tengo de sobra de donde la han sacado. Todo termina y yo me levanto regenerado y desnudo en plena noche. Mi Tokkaebi está contento porque vuelve a serme útil, y calienta mi cuerpo prisionero como está en mi. Desde mi balcón puedo ver mis árboles de navidad, cubiertos con las luces de las farolas y con la nieve que cae sobre el mundo. Tengo todo un puto jardín de árboles de navidad, porque no sé de medias tintas, y yo voy a por todas, siempre. Mis árboles son de verdad, y paso de la mierda de nieve en aerosol con la que nos intoxican las tiendas en estas fechas. Árboles de verdad, nieve de verdad y un frío cabrón que corta la respiración del que no esté acostumbrado como yo. Queréis blancas navidades? Os gustan las postales que os venden en el puto Corte Inglés? Muy bien, pero alejaos de mi montaña, esta es mi nieve, mis árboles y mis cuadernos malditos llenos de garabatos.
Si has leido esto y piensas que tal vez eres tú la chica caimán, que has valido el esfuerzo de este rato que he estado escribiendo, puede que estés en lo cierto y lo seas. Pero no te sientas mal, no estás sola. La chica caimán sois muchas sin nada particular salvo, quizá, la atención que en su momento os presté. Vivís en la ilusion de que sois cazadoras, y en realidad sois la presa asustada que se sortean los verdaderos depredadores...
Liberado por: Israel Mann en 21:35 0 comentarios
Etiquetas: desperta ferro
Feliz navidad, cabrones
-3º de temperatura a mi vera, llevo una camiseta blanca que tiene dibujada una señal de prohibido tachando un corazón y me hace gracia. Es como una de esas ironías que a pesar de joderte, te hacen sonreír por lo apropiadas. Tómate el chocolate y calla. Habla mi conciencia, que es Clara y me cuida bien. Asisto como espectador a la vida, que transcurre entre ilusiones y desengaños, entre tímidos besos de portal y folladas salvajes en el capó del coche iluminados por las farolas y los coches que pasan lentamente observando lo que ellos no se atreven a hacer. No estoy borracho, al menos no lo suficiente, y sin embargo lo percibo todo distorsionado, como cuando ves el bar a través del fondo del vaso. Me lo llenas de nuevo? No, sin agua, los peces follan en el agua. Doy tumbos por las calles heladas, esto es literalmente cierto. Yo nací en el trópico, para mi es jodidamente asombroso encontrar nieve por la calle. Me abrigo hasta donde me puedo abrigar, y a veces caliento lo que tengo por dentro, pero hoy no. El frío es bueno para pensar,y buena falta que me hace. Cargo a todos lados mi cartera llena de bocetos e ideas inconexas a medio escribir en cualquier trozo de papel. Un amigo decia que siempre llevo papel y lapiz para apuntar los teléfonos, puede que gracias a eso se despertara en mi la inquietud por el dibujo, porque muchos teléfonos no conseguí la verdad. Os acordáis de la faena que era que antes te dejaran un teléfono y te dijeran "llámame". No te decidías a llamar jamás, entre otras cosas por el riesgo de que te saliera un padre con voz de "tú tambien te quieres follar a mi hija, verdad cabrón?" Hoy las cosas son muy diferentes, pero el caso es que aun sigo cargando siempre el papel y el lapiz.
Me tumbo en mi habitación y ardo, ya no existe el frío, lo destierro para siempre. Envío latidos rojos y enloquecidos de calor que pulsan a través de las paredes, escucho el crepitar de las llamas, experimento la caída una vez más, porque es lo único que me llena.
A través de las persianas chamuscadas, llega hasta mi la mañana, llevo conmigo una parte del sol que las nubes ocultan en la montaña. Escondo mis colores preferidos en una maleta debajo de la cama para que no se me pierdan, y sé que no quiero estar sólo. En un rato saldré de nuevo a la montaña, hoy quiero caminar por la nieve hasta sentir los pies mojados, sentarme en un tronco y dejar pasar el resto del día sin más. Hoy quiero descongelar toda la puta montaña y que el torrente que provoque ahogue todas mis preocupaciones. Tómate el puto chocolate de una vez Isra...
Liberado por: Israel Mann en 10:40 9 comentarios
canciones en francia

Hoy me he levantado tarde, he cogido un autobús y no lo he dejado hasta salir del país. Tenía todo el tiempo del mundo y ningunas ganas de quedarme en casa. A mi lado iba sentado un chaval negro que apenas hablaba mi idioma. Tiene gracia, su conversación resultaba mucho más interesante que la de la mayoría de las personas que lo hablan correctamente. Es lo que tiene tener que pensar cada cosa que dices, que dices menos estupideces. Me contó cosas de los trabajos que hacía aqui, del lugar del que provenía, de su notable carencia de papeles. Al final desayunamos juntos un café atroz y un par de bocadillos con sabor a plástico que pagué yo en Toulouse. Allí se separaron nuestros caminos, el se iba a vivir en un piso patera y a buscar trabajo de albañil, mientras yo buscaba un agujero para tirarme a dibujar. Lo encuentro en un parque debajo de unas tiendas que estaban montadas, supongo que para alguna clase de exposición. Los guardas me dejan tranquilo, porque aqui hay poco que guardar y tengo aspecto de vagabundo, lo que me conviene enormemente. Al rato de estar dibujando y sacando todas esas cosas que me vienen a la cabeza, pasan dos chicas, colegialas francesas rubias y medio locas. Entre risitas me señalan y cuchichean algo. No puedo evitar que se me dibuje mi media sonrisa de cabron que me apresuro a borrar, no es buena idea hoy. Aún tengo recientes heridas que sangran si las descuido. Salgo huyendo y me vuelve a la memoria esa cancion que le escribí en mi cabeza y que sólo canté una vez en mi coche de vuelta
"Le digo que no venga, que no quiero verla. Al alba no se viste para huir de mi cama al frio solitario de la mañana sin su olor. Y me pide que siga, que el dolor aun no es suficiente para mi, antes de darme cuenta, ya me he quedado solo de nuevo, justo cuando empezaba a disfrutar. La última imagen que de ella retengo es su culo bailando al son de los adoquines de la estacion donde nos despedimos, porque yo como todos, tambien le miraba el culo..."
En mi cabeza todo sigue más o menos igual, huesos que apenas sostienen mis ideas depravadas, un cementerio de grises piedras al fondo, plumas negras que caen al barro y el viento entre pinos de corteza quemada. Si esto no es la felicidad, no se que puede serlo...
Liberado por: Israel Mann en 2:34 0 comentarios
Etiquetas: was it good for you too?
Por que correr?

Salgo a correr, gofio en el estómago y mariposas en la cabeza. No hace mal dia, un poco de sol asoma tímido y tenemos 4º. Odio esto, pero me hago viejo, y supongo que es mi manera de sentirme fiel a mi mismo, no puedo abandonarme sin mas al paso de los años. Por qué correr? No tiene ningun sentido, te sientes desfallecer, te duelen las articulaciones, te matan los tirones y las agujetas y encima no logras huir del todo de ninguna cosa... No tiene ningun estilo, no es un deporte hermoso y carece de elegancia. Apenas si soy capaz de alcanzar los ocho kilómetros que me he propuesto al salir, y llego con la lengua fuera y el firme propósito de jamás volver a correr en mi vida, así me vaya la vida en ello.
Ahora me encuentro en la balsa en medio del lago, tengo el neopreno medio abierto, y el aire frío corta la piel de mi pecho. Entre las nubes se cuelan rayos de sol que me ciegan ocasionalmente. Giro la cabeza a uno y otro lado. Veo el fantasma de Barbie junto a mi, aun la puedo notar el pasado verano abrazandome con sus brazos y piernas, hablandome cara a cara dentro del agua, casi huelo el aroma de su aliento, y recuerdo el tacto de su piel desnuda. Me duele recordar esto, giro mi cabeza para no verla mas. Al otro lado esta Nancy, su increible suavidad, su culo perfecto y su sonrisa de anuncio de dentífrico. El lugar es el mismo pero cambia la mujer. A ella no le gustaban demasiado los abrazos, y solo se te acercaba para follar. Era un "tómame ahora mismo" o nada. Me levanto perezoso de entre los dos fantasmas de mis terribles musas perdidas, para no despertarlas paso de puntillas entre sus hermosos cuerpos desnudos. Me miro a mi mismo y me doy cuenta de la enorme suerte que tengo siempre con las mujeres. Soy el tio mas feo y desagradable que conozco, con una holgada diferencia, sin embargo siempre estoy rodeado de mujeres espectaculares, como tambien son espectaculares las hostias que por su culpa me doy, es lógico. A mayor gloria, mas sufrimiento.
Llego al borde de la balsa, mantengo el equilibrio, el agua está helada y turbia como sólo puede estar en un lago de montaña. Cierro mi neopreno y miro al frente, la veo a ella paseando por la orilla, se que no me espera a mi en absoluto pero tampoco tengo otro lugar al que dirijirme. No me lo pienso más, cuando me vengo a dar cuenta estoy ya por el aire y acto seguido ya me encuentro bajo el agua. Me dejo deslizar un rato, cuando pierdo velocidad, doy la primera brazada y estoy en la superficie. Nadar es para mi como un amigo cabrón, que te ha jodido mucho pero al que siempre recurres. Avanzo estirandome todo lo que puedo, sintiendo como me deslizo por encima del agua, forzando al agua fria a colarse debajo del traje, es un engorro el neopreno, no me deja sentir lo que me rodea, pero sin el no seria posible meterse al lago hoy. Reconozco las sensaciones, el sonido, el frio, la soledad, las imagenes distorsionadas al frente. Nadar es poesía, nada que ver con el resto de deportes, es la soledad pura, es vivir el presente y no tener nada mas que la proxima bocanada de aire en mente. Como me pasa siempre, me encierro en una situacion paradójica, de la que no puedo escapar por mis propios medios. Este es mi particular bucle de Boyd, en el que me persigo a mi mismo, y donde yo soy mi unico enemigo. Floto entre dos aguas, me hundo lentamente y me parece cojonudo...
Liberado por: Israel Mann en 13:02 0 comentarios
Caricias que hielan el alma

Que coño, todo el mundo sabe que nada me duele. Tengo la puta espalda marcada de latigazos que cruzan mi carne como un sinuoso mapa de todos y cada uno de mis pecados inconfesos y aún me sobra espacio para recibir más. El desviado que siempre esta dispuesto a ver con cara de imbécil cómo la vida se abre de piernas para otros mientras se rie de mi y me da la espalda. Para algunos el tren pasa de largo, para mi, no es suficiente, por lo general a mi el jodido tren me arrolla, me despedaza, esparce mis trozos y acabo comido por los perros y los conejos blancos que se disputan lo que de mí sacan entre las vias. Venga joder, esto es lo mejor que sabeis hacer? No hay nada mas que tirarme? Las musas se miran entre ellas y se rien, saben que estoy perdido, pero les hace tanta gracia el puto pirado en su montaña, en su cabaña hecha de sujetadores y mierda humana. Me tienen atado y desnudo, se divierten haciendo cortes en mi piel y yo las animo, me encanta que hagan eso, disfruto mas que ellas y eso las excita muchisimo. El problema es cuando entran en mi pecho, agarran mi corazon entre sus dedos y me hacen gritar. Me hacen suplicar y les digo entre alaridos, que aun puedo aprender, que me dejen en paz, que tengo algo que ofrecer. Cuando acaban y se marchan, no soy mas que un bulto tirado en la nieve, congelado hasta el alma y que sin embargo aun se mueve.
Cada noche justo antes de dormirme, pienso en la muerte, y en voz alta digo "joder!" me aterroriza, no la muerte en si misma, no es el sufrimiento y el dolor del trance, sino el hecho de permanecer muerto, de no ser nunca mas. Vaya estupidez no? Sólo en contadas ocasiones duermo tranquilo y del tirón toda la noche, últimamente pocas la verdad. Se donde puede desembocar esto, al fin y al cabo por mucho que me joda, siempre me enfrento a mis miedos. Vosotros lo sabeis verdad? Pero hoy no, hoy estoy demasiado cansado y me duele mucho el corazón de reserva como para tomarme en serio. Únicamente quiero acostarme en pelotas en mi rincon de la cama, sólo en esta puta montaña que me devora entre su nieve y su hielo con su enormidad amenazante, decir "joder!" un par de veces y dormir el sueño de los justos, o de los cabrones, o de los cínicos, o de los muertos da igual. Sólo soy un puñado de fotos de mierda, unas pocas palabras inconexas y un pirado sentado de madrugada escribiendo sin saber quien coño leerá mis estupideces, enamorado de unos ojos de mujer de color maldito y rodeado de fantasmas. Botellas arrojadas en el mar con un mensaje dentro, nunca sabes quien va a encontrarlas si es que alguna vez las encuentra alguien. Demasiado tarde aprendí que el fin del mensaje de la botella no era ser encontrado...
Liberado por: Israel Mann en 0:52 0 comentarios
Cuando deje de cantar, enterradme

Pensábais que ya no tenia nada más que escribir por hoy verdad? Yo también pensé que estaba agotado emocionalmente, que mi cabeza estaba ya gastada, marchita y que estaria un par de dias alejado de mis palabras malditas y mis lapices llenos de dibujos nonatos. Eso pensaba yo cuando me sorprendí a mi mismo conduciendo por las sinuosas carreteras de mi montaña, en una alocada y veloz huida. No tenia muy claro de que, pero el caso es que huía. Atrás quedaban curvas que gritaban mi nombre con la aguda y chirriante voz de sirenas carnívoras ansiosas por pillar un trozo de la carne que llevo colgada de los huesos. Huyo de las situaciones incómodas que me toca vivir a veces, de mi cama vacia siempre, y esta vez, huyo de la noche que me persigue implacable y se cierne sobre mi. Se que es una carrera perdida de antemano, pero ya no se trata de escapar, se trata de resistir, de no darlo todo por perdido y acurrucarme como seria razonable. Hago todo lo que puedo, hasta que me veo sumido por la oscuridad. Con ella llega la niebla, escucho gritos a mi alrededor, pero eso es imposible, voy a mas de 140 y no hay nada en la jodida montaña mas rápido y peligroso que yo ahora mismo. Luego pienso que los gritos son dentro del coche, me doy cuenta de que soy yo el que grita como un maldito loco encerrado sin su medicación. Cierro la boca, pero aun siguen los gritos, esta vez dentro de mi cabeza, la enfermedad esta en mi mismo, en mi sangre, y no se cura con los años, no se mitigan los efectos con la edad, ni tan solo aprendes a vivir con ella, sencillamente cada vez estoy mas enfermo. Veo ante mi, surgir de entre la niebla un terrible cielo en llamas, literalmente devora y consume todo lo que toca, dejando tras de si devastacion y tierra quemada por todo legado. Yo me rio a carcajadas, las lagrimas corren libres por mi rostro y piso a fondo. Ingravidez, vacío, aire a mi alrededor cargado de perfume a coño y chicles de fresa. Lo atravieso por completo, salgo por el otro lado, apenas si puedo mirar por el retrovisor pues su fulgor aun me puede deslumbrar, mi piel está negra y humeante, quemada y ya no tengo casi voz, pero ni de coña pienso dejar de cantar. Me ha costado demasiado aprenderme la puta letra para callarme ahora.
"Anem al llit, a fer lo de l'altra nit..." resuena en mi cabeza, con una dulce voz de mujer con cuerpo de niña que intenta calentar lo poco que aun no se ha congelado de mi alma...
Liberado por: Israel Mann en 22:12 0 comentarios
Coleccionista de besos
Estoy tirado en medio de la calle, entre el barro y la basura. Me hice una alas con todas mis esperanzas y algún trozo de piel que me sobraba, pero al final no sirvieron de gran cosa, no aguantaron suficiente y ahora me veo golpeado y desnudo en un asqueroso callejón... Y una mierda!! Todo era un sueño. El perro fantasma me despierta de la manera en que sólo un perro fantasma sabe hacer. Se orina ectoplásmicamente en mi puta cara y se me queda mirando con una media sonrisa dibujada en sus belfos perrunos. "lo has vuelto a hacer verdad?" Parece preguntar, yo por toda respuesta miro en derredor mío. No tienes pruebas de nada esta vez cabrón. Intento reunir mi ropa, el sol entra por la ventana y me calienta un poco, no lo suficiente tal vez pero calienta. Me pongo los pantalones, recupero un calcetín, dentro de una de mis zapatillas encuentro un poquito de mi felicidad que se cayó ahí dentro anoche mientras follaba. Hoy me escuece la polla, y un poquito el corazón. "Si pica es que se esta curando" eso decía mi madre, que ademas de una santa, es una mujer muy sensata. Me río un poco, no tengo demasiados motivos para alegrarme, pero no tengo ninguno para estar triste. Recuerdo haber besado, miles de veces, cientos de bocas. Algunas apasionadas y llenas de ilusión, otras de manera rutinaria tras haber vivido demasiado cerca de mi, unas pocas, tristes, recordando los viejos tiempos en que todo era mejor. Lo normal solía ser que entre el primer tipo de besos y los últimos, transcurrieran por lo menos un par de años. Hoy no puedo dejar de sonreír, está muy claro que cada vez estoy más afinado, sólo me lleva 48 horas el proceso completo. Me he vuelto un jodido maestro en perder cosas que ni siquiera me pertenecieron jamas. Ahora bailo un poquito al son de mi autocracia, solo tengo una zapatilla y los pantalones. El móvil no deja de sonar con mensajes que se perderán en la zona más confusa y difuminada de mi memoria, esa que reservo a los nombres que nunca recuerdo. Salgo al balcón de mi principado sin camisa, el sol me ciega y aún así, noto el corte del frío sobre mi piel. Dejo los ojos cerrados un poquito mas y cuando los abro no recuerdo nada. No hay sabor de besos en mi boca, ni perfume de mujer, ni equívocos, no existe lugar para el dolor, no hay palabras duras que jamas quisiste decir y sé a ciencia cierta que sólo sigo adelante para estos momentos, que atesoro y conservo para siempre. No recuerdo que hago en el balcón, detrás mio el perro fantasma mueve su rabo astral y me mira con cara de idiota mientras esconde algo. Tengo un móvil en la mano, creo que voy a llamar a mi madre...
Liberado por: Israel Mann en 15:20 0 comentarios
Etiquetas: No White Clouds Allowed on my Blue Sky...
Love & Guts

Hay una gitana sentada delante de su mesa, le doy una moneda y tiendo mi mano con la palma hacia arriba. La estudia brevemente y muda el gesto. Su cara lo dice todo, me espero lo que sucede a continuación. Con la mirada extraviada, me devuelve dos monedas y me pide que me vaya. Conocí a un tipo que después de leer Corto Maltés se cortó la palma de la mano con una navaja, murió de una sobredosis cuando estaba en el instituto. Ciertas cosas no las puedes cambiar por muchos huevos que le eches. Siempre llueve en mi montaña salgo fuera, y me empapo enseguida. Avanzo a lo largo de una carretera desierta en mitad de la noche y oigo un sonido a través del estruendo de la lluvia. Me quedo pasmado, un caballo enorme surge de la oscuridad y cruza delante de mis narices, terrorífico como solo puede serlo un caballo en la noche. Lo escucho perderse al otro lado de la calle, y hasta mi llega un sonido pesado, húmedo. Me acerco y lo veo tumbado en la carretera, resopla agitadamente e intenta levantarse con los ojos desorbitados y las patas rotas. Ahora graniza y entre los golpes que siento en la espalda le acaricio el hocico húmedo susurrando frases tranquilizadoras. Cuando se relaja un poco, le aplasto la cabeza con una piedra esparciendo trozos ensangrentados por el suelo. Hoy estoy de mala hostia, te ofrezco lo que me gustaria para mi mismo en tu situación imbécil, este es mi regalo tanto si lo quieres como si no.
Estoy sentado a la barra de un bar al lado de un viejo pastor, nos atienden dos angeles mudos, uno de ellos tiene las alas tatuadas a la espalda, el otro las tiene atadas. Aún mis manos ensangrentadas gotean sobre el suelo y las intento esconder. Mi vaso esta manchado y resbaladizo, me da la impresion de que todos me miran. Bebo mis copas y al rato ya no me importa demasiado quien me ve, tampoco se bien si la sangre que mancha mis manos es mia o de otro. Hoy no hay conejos blancos a la vista, asi que debo de estar mejorando. Tambaleante me acerco al rio donde lavo mis manos con el agua helada, me acurruco al frio, entre las piedras y me duermo. Caigo, mi sueño esta plagado de ti, de regresar a casa algun día, de conversaciones circulares, de animales moribundos, de duchas calientes en compañia que dejan el alma helada y como no, de peleas y golpes. Me despierta el pastor, aun quedan horas para que amanezca, aunque en esta montaña nunca es de dia del todo y me dice "vine amb mi", sigo al pastor (que apropiado) y me lleva hasta mi coche. Cuando arranco, vuelvo a tener mil imagenes en la cabeza, ese tipo de imagenes que no te dejan dormir, y que prefieres no tenerte rondando cuando vas armado con pinceles y lápices. Veo por el retrovisor el fantasma de mi caballo, que me sigue y observa continuamente, es tarde para dar explicaciones ya. Sabes? Se lo que soy, siempre lo he tenido claro, no puedo arrepentirme de mi naturaleza, aunque me ha hecho perderlo todo cien veces. No tengo mucho que perder en este momento, soy un vagabundo, un zombie que vive con un corazon que late con tiempo prestado, soy la maldita piedra en medio de la carretera que ves demasiado tarde y que te va a hacer volcar. Continúa mi viaje absurdo, rodeado de fantasmas y cadáveres, ahora toca ser feliz otra vez. Las bajadas y las subidas se suceden sin control, cada vez con mayor frecuencia, ya no le sigo el ritmo a mis propias emociones desbocadas. El control es siempre una ilusion...
Liberado por: Israel Mann en 23:07 0 comentarios
Luces distantes

Es el momento de abandonar la esperanza? Cuando te tienes que dejar arrastrar por la corriente mar adentro? Existe algún momento adecuado para cerrar los ojos y dejarte ir cuando estas tirado en la nieve? Por un momento, pensé que volaba, que con mis dedos alcanzaba las nubes que siempre quise ver de cerca... Cual es la diferencia entre volar y una caida? La forma en que aterrizas según veo. Creo que alguna vez estuve enamorado, y no me gusta nada. Me pierdo, de repente estoy en paz conmigo mismo, y como un jodido mono que tiene los plátanos asegurados, me siento a engordar y a pelarmela ocioso. Dejo de caerme bien, y cuando eso sucede, hace tiempo que no me cae bien nadie en absoluto. Ahora estoy una vez mas en el mar, donde nací, un mar de verdad que te jode si no estas atento. Cada vez que subo con las olas puedo ver, a lo lejos, luces que parpadean. Es como mi particular cielo estrellado, parece que esta ahí mismo, que lo puedo agarrar sin mas, pero estoy equivocado. Sólo son luces distantes que parpadean sin calor alguno, y mientras yo las miro embelesado, ya he empezado a congelarme. Ahora la ola pasa dejándome rodeado de inmensas cumbres líquidas oscuras y amenazadoras, pero sigo sin miedo. No tengo miedo porque creo que en algun momento, ella me moverá y despertaré en la cama a su lado, con su respiracion tranquilizadora en mi oido, con su olor de mujer desnuda recién follada y su piel para abrigarme. Espero sin miedo y mientras me congelo...
Liberado por: Israel Mann en 23:38 2 comentarios
Leo

Recuerdas cuando nos inventábamos lo que fuera para desayunar en la cantina cada dia? Mentíamos, robábamos, fiábamos y extorsionábamos. Al final, un bocadillo para cada uno, o medio si la cosa habia salido un poco torcida, o las peores, pasar hambre... pero juntos. Recuerdas el puto internado? Si uno se tropezaba, el otro tenia que estar alli, comiendo la misma mierda, y pasando hambre tambien juntos, por culpa de la puta rusa que nos robaba la comida en el piso. Recuerdas cuando boxeabamos en el gimnasio del mismo internado? Yo si, porque me la jugaba, tu no sabes dar medias hostias cabrón, si me pillabas me dormias. También recuerdo perfectamente lo peor que me has dicho jamás. "Isra esto no me lo vuelvas a hacer" nada que dijeras podria haberme hecho más daño, sobre todo porque tenias razones. Estoy donde estoy ahora mismo gracias a ti, en parte me has enseñado a ser mas libre, en parte me has hecho mas cabron. "Escuche compadre, le voy a decir una webonada oyó? Cuando uno tiene real no le faltan culos y todos quieren estar contigo, pero los panas están para cuando uno está jodío. Ahí es donde se ve quien está de verdad." Estas jodido? Aquí estoy yo, aunque eso ya lo sabes. Vente a la montaña,beberemos hasta caer redondos, nos pelearemos con cualquiera lo bastante idiota como para ponerse a tiro y lloraremos juntos si es que se trata de llorar esta vez. Como lo ve compadre? Tiene chance?
Desde mi montaña, reconozco a mi par, me inclino ante ti...
Liberado por: Israel Mann en 21:55 2 comentarios
respira cabrón

Espero sentado en un bar con la camara colgada a un lado, no como los guiris que fotografian obras de arte muertas hace siglos que se la cuelgan del cuello, sino como alguien que podria perfectamente fotografiar lo que no debe y verse obligado a salir corriendo en cualquier momento, un sencillo "Eh tú!!" es todo el pistoletazo de salida que necesito. No se que espero la verdad, pero no es tan mal plan cuando no sabes que hacer. Hay adornos de murcielagos y calabazas en las paredes, remanentes tristes y olvidados de un halloween reciente. La camarera es búlgara, me conoce y le hace gracia hablar conmigo, esta sentada al otro lado de la barra escuchando mis tonterias. Su hermana pequeña hace un rato se me acerco para preguntar como me llamo. Nunca se que hacer en estos casos, le digo mi nombre y me quedo con cara de pez mirandola. Entra un tipo, es amor a primera vista, me encanta. Debe de rondar los cincuenta años, piel curtida, sucio y harapiento, viste una chaqueta militar raída, zapatillas deportivas viejas y tejanos de hace mil años. Cubre su melena con una gorra roja y luce una espléndida y sucísima barba, enorme y canosa por partes, que le oculta un enorme bocio. De mayor siempre quise ser como el. Se sienta a mi lado como no podia ser de otro modo y se apresura a contarme su vida. Tiene una voz cascada y ronca, del color de la tierra seca al mediodia. Me cuenta en su mezcla de catalán y portugués que no tiene dinero, que en el pasado gastaba dinero a espuertas, que las mujeres lo seguian y conducia coches caros. Todo salio mal, antes gastaba millones al mes, ahora vive en la montaña. No tiene mas familia que un hermano que cuando se acuerda le manda algo, no posee cuenta en banco alguno y no se preocupa mas que de lo que va a hacer para conseguir la proxima comida. Estoy con el casi una hora, resulta curioso, pero despues de esta conversacion noto que algo ha cambiado. Es a lo que te arriesgas cuando escuchas a la gente no? Me pone de mala leche pensar en eso. Hace frio, y mis tejanos no ofrecen gran abrigo frente a los tres grados bajo cero que hacen hoy. Abrocho mi chaqueta militar, me ciño la gorra y salgo a la noche. Miro al cielo donde lucen nitidamente las estrellas, respiro profundamente tres veces y soy feliz...
Liberado por: Israel Mann en 22:15 7 comentarios
La noche de los perros

Es de noche y estoy tumbado en mi montaña otra vez, como siempre. Tumbado al aire libre, la noche clara sobre mi por toda proteccion. Una amiga dice que a 0º no hace ni frio ni calor, asi que ahora que estoy a 3º supongo que debe de hacer calor. Sobre mi se distingue claramente el cinturon de Orión, tiene gracia que sea precisamente esa la única constelacion que soy capaz de reconocer. Por que? Orión nació de los meados de los dioses, y era un cazador maníaco con una meta imposible. Me cae bien el tipo. Pensamientos demasiados elevados para mi se quieren abrir paso en mi cabeza, descuido mi lugar, lo que soy en realidad. Soy un animal, un perro con casi toda probabilidad. Un perro callejero, sin raza reconocible, vagabundo y un poco tiñoso. El tipo de perro buscavidas que siempre se las arregla para robar un pedazo de carne, lograr unas caricias y, a veces, alguna patadada que otra. Siempre fui demasiado salvaje para quedarme encerrado mansamente entre los barrotes de una sola cama, demasiado imbécil para saber cuando estaba yendo demasiado lejos, demasiado listo para quedarme quieto sin mas. Me gusta mi vida vagabunda y libre, aún no se lo que es llevar bozal, y la correa siempre me queda pequeña. Animales somos, por el mundo vagamos, comemos, peleamos y follamos cuando podemos, y apenas somos capaces de recordar cuantos ni cuales de nosotros quedan en el camino, atropellados en la carretera de la vida, donde los coches nunca frenan. Me estoy helando, no hay alcohol esta noche, ninguna mujer me espera en la cama, asi que no tengo prisa por volver. Mi vida cada vez se simplifica más, de lo que no dejo de alegrarme, me preocupa mi próxima comida, y a veces la próxima víctima de mis sábanas manchadas de lágrimas. Soy un perro, no tengo preocupaciones, no quiero ser por más tiempo un ser humano, lo probé un tiempo y es una mierda, sufres y vives en una continua frustracion, a mi alrededor se derraman rios de lágrimas, y sin embargo no existe ya un ápice de piedad en mi forma de actuar, me convierto en un enorme camión de carne, una apisonadora, un jodido quitanieves de echar polvos y apartar personas. No entiendo de lágrimas, celos, castigos y celdas. Si yo tuviera un alma, te la prestaba a ti, porque a mi me sobra el lastre. Si tuviera ojos para ver amanecer, los cerraria porque no existe nada digno de ver salvo las estrellas a veces. Si hubiera tenido un centimetro de piel sin cicatrices, lo devoraría para dejar al aire mi esqueleto de perro loco y enfermo, pero libre. Si eres un perro puedes lamerte en público, y todos se muestran inclinados a entender que de vez en cuando te mees en su alfombra. No me busques si no es con un buen filete crudo en la mano, a dia de hoy no me interesa nada mas...
Liberado por: Israel Mann en 1:23 2 comentarios
Algo personal...

No me podia despedir de la ciudad sin pena ni gloria. La pena es soportar el cemento y el cristal que sepulta nuestras almas en edificios que hacen la funcion de gigantescos panteones grises y homogéneos, estériles y deprimentes. La gloria son esas noches de musica, luz y alcohol, de miradas anónimas y de vivir como una estrella del rock maldita sin tener que demostrar nada. Se acaba mi condena voluntaria, regreso dentro de nada, mi maleta notablemente mas vacía, dejo en la ciudad muchas cosas superfluas que me lastraban. Siempre digo me lastran, pero quiero decir me lastro yo mismo, vosotros me entendeis, llevo tanto tiempo afilando el cuchillo, que puedo cortar el nexo que sea, sin que apenas se note el brillo afilado de mi navaja guiñando un ojo al sol, sin dolor, sin pena... Me llevo, eso si, algunas inquietudes que tengo que atajar asi que en mi montaña me vereis dentro de poco, buscando otra vez, como lo llevo haciendo toda mi vida, el remedio que calle mi conciencia.
Mis nudillos pelados me recuerdan que no soy tan joven ya, mis piernas cansadas me gritan que me siente a descansar de una vez, mi espalda me envía punzantes mensajes suplicando piedad, pero mi cabeza, eso es otra historia. Mi cabeza se gira con cada movimiento de caderas insinuante, mi cerebro se desconecta ante cualquier provocacion, mi sonrisa sigue siendo sonrisa de cabron, y mi mirada provoca mil peleas, discusiones y en alguna ocasion el interes de gente mejor que yo y posiblemente menos conscientes de lo que es bueno para si mismos. Mis manos son lo único que mantienen el tipo, son lo unico que esta a la altura siempre. Me dejan tocar todo lo que se pone a su alcance, dibujan y pintan por mi cada vez mejor, mucho mejor de lo que yo mismo estoy dispuesto a permitirles. Golpean y acarician sin rechistar, no me juzgan y yo las adoro por ello.
Liberado por: Israel Mann en 12:54 5 comentarios
